Crítica de WHITE ELEPHANT (2022)

(Regular)

Con un guion endeble y de escaso presupuesto, White Elephant no puede sobresalir del difícil genero de clase B. Con Michael Rooker, Bruce Willis, John Malcovich y Olga kurylenko.

Elefante blanco

El cine de acción clase “b” se ha mostrado como una fuente de trabajo para aquellos grandes actores que están viviendo sus atardeceres en la industria del entretenimiento. Pero lo que para viejas glorias pasadas es una forma de mantenerse vigente, para ciertos cineastas es una forma de exhibir su talento. En este lugar se encuentra Jesse V. Johnson (asiduo colaborador del artista marcial Scott Adkins), quién se esfuerza por llevar adelante una historia del inframundo criminal, con resultados diversos. Apoyándose en el oficio de Michael Rooker y en algunas logradas escenas de acción, no puede darle vida a un mundo criminal que lo absorbe.

La historia se abre con Gabriel (Michael Rooker), un ex marine convertido en asesino a sueldo que trabaja bajo las ordenes de un capo mafioso, Arnold (Bruce Willis). Cuando recibe un nuevo encargo, Gabriel le encomienda a su socio y aprendiz, Carlos, que ejecute al objetivo para destrabar el conflicto entre las organizaciones criminales mexicanas y rusas. Usando una bomba para limpiar la escena del crimen, Carlos es descubierto por la agente Flynn (Olga Kurylenko) transformándola en un testigo eliminable. Con Gabriel retomando la situación, una serie de eventos hará reconsiderar su vida criminal en la que pueda ser su sentencia de muerte.

White Elephant se nutre de una narrativa estándar y de diálogos habituales para este tipo de producciones. Hay una clara intención de recrear una línea dramática que no es del todo explotada por situaciones criminales que el guion adopta. Gabriel (Michael Rooker) es un ejecutor que extraña mucho a su esposa. Su prematura muerte y una promesa incumplida, lo llevan a reconsiderar su vida criminal. En este sentido, el guion complica el camino del personaje en su triple tarea de ejecutor, maestro del crimen y subordinado.

A pesar de ello, Rooker lleva adelante el film con total solvencia. Es un trabajo sencillo para un actor con mucho oficio, pero cuando el intérprete entra en escena, el film saca sus mejores réditos. La película le reserva eficaces secuencias de acción, especialmente en su tramo final, donde Rooker muestra su mejor forma. En igual sentido, lo acompaña Olga Kurylenko, demostrando todo sus profesionalismo aquí.

Elefante blanco

Bruce Willis y John Malkovich tienen papeles por demás secundarios, sobre todo el segundo, quién interpreta a un corrupto abogado, que disfruta contar historias de la antigua Grecia, como moraleja. El personaje de Malkovich es simpático, pero no aporta nada a la trama. En cuanto a Willis, su triste enfermedad (afasia) le impide hacer lo que realmente esperamos. Se evidencia un trato considerado en la condición de Willis al usarlo en interacciones cortas y concisas; y si bien el famoso y querido actor se la pasa la mayor cantidad de tiempo sentado, nos regala una aceptable escena con ametralladora en donde da muestra de toda su carisma.

White Elephant se mueve en una trama demasiada básica como intrincada, donde las interacciones no tienen el suficiente impulso para rescatarla. El cineasta hace lo que puede con pocos recursos, que parece haberse destinado al conocido elenco. Aun así, se las arregla para organizar la acción, con algunas secuencias de aceptable factura. Más no se le puede pedir a una propuesta mediocre, que cobra algo de impulso por ciertos destellos del director, como de sus grandes actores.

RESUMEN

En definitiva, White Elephant podría haber sido mucho mejor. Con un elenco conocido, en el que se destaca Michael Rooker, el film no puede resolver su intrincada trama, a pesar de algunas aceptables secuencia de acción. Dentro del genero de clase B no logra destacarse y ello dice mucho.

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