Crítica de MEDIEVAL (2022)

(Entretenida)

Seria en su estética y estilizada en su representación de época, Medieval, no logra su máximo potencial a pesar de su inspiración en otras películas de genero. La ambiciosa producción checa cuenta con algunos combates brutales y una destacada localización pero no logra la calidad deseada. Con Ben Foster y Michael Caine. Estreno el 8 de Noviembre en Netflix.

Se puede decir que hay una audiencia para cada genero cinematográfico en donde se procesan gustos preestablecidos. Pero en ciertos ocasiones las películas históricas logran unificar toda la atención ya que reviven momentos legendarios de la historia con la recreación de imponentes batallas con enfurecidos y obstinados guerreros. Medieval, está basada en la historia del héroe popular checo Jan Zizka, que se dice nunca fue derrotado en una batalla. Con un nivel de presupuesto acotado, situación en que los trabajos de edición de cámara y las hermosas localizaciones se encargan de disimular convenientemente en los brutales enfrentamientos, la producción checa goza de una seria estilización en su representación de época, pero no logra la calidad deseada de sus antecesoras.

Medieval comienza con Europa al borde del caos tras la muerte del Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.  Son momentos de incertidumbre, codicia y tiranía en donde la legitimación del poder se establecía con la coronación de la Iglesia Católica. Con dos Papas en el horizonte, uno en Roma y otro en Francia, el negociador Lord Boresh (Michael Caine) tiene la tarea de lograr un paso seguro al heredero del Imperio (actual rey de de Bohemia), a la capital romana para efectivizar aquel propósito.

Sin embargo, se enfrentan con la oposición de Lord Rosenberg (Til Schweiger), un noble adinerado con la mirada puesta en la corona de Bohemia, y el rey húngaro Segismundo (Matthew Goode), el medio hermano del sucesor imperial, cuyo objetivo es llegar al poder.  Como el digno sucesor esta en bancarrota y necesita de los fondos necesarios para el viaje, Boresh se hace de los servicios de Žižka (Ben Foster) y sus mercenarios con el fin de secuestrar a la prometida de Rosenberg, Lady Catherine (Sophie Lowe), que también es sobrina del Rey de Francia, a cambio de un rescate.

Medieval basa su narrativa en traiciones y persecuciones de los aspirantes al trono sucesorio en donde sus ideas se materializan en la acción de sus guerreros. Desde esta perspectiva el guion no tiene mucho que hacer en cuanto a intriga de poder se trata, atento que los planes de los interesados se revelan inmediatamente. Esta falta de profundidad reflejada en sus diálogos no hace más que revitalizar el interés encubierto de la producción en la violencia brutal de los enfrentamientos. Lo señalado no se condice con la postura visualmente atractiva de la película, con hermosos paisajes y locaciones de imponentes de sitios históricos, que la dirección trata de resaltar en todo momento con cuidadas tomas aéreas.

El trasfondo político que se nutre la película no es del todo aprovechado. Hay buenos interpretes aquí (casi todos ingleses en una producción checa) pero el film no se detiene en situaciones de corte político que bien hubiesen servido para fundamentar más aún el interés de la misión principal. El digno sucesor, el actual rey de Bohemia Wenceslao IV, tiene un aporte intrascendente y su personaje se diluye en la atracción del secuestro de  Lady Katherine (Sophie Lowe). El giro rápido y repetitivo de su captura y recaptura, con traiciones y deslealtades incluidas, hace que la película pierda algo de ritmo. Algo extraño atento que no es una película artística, con una clara intención de exponer su cruda violencia.

Las escenas de batallas tiene sus puntos altos, con escenas de sangre y mutilaciones en forma explicita pero no tiene el impacto deseado. Incluso, en ocasiones, se evidencia un dejo de desprolijidad en el trabajo de edición que dificulta la mirada limpia de las peleas en momentos culmines. En relación a esto, se puede decir que Medieval se queda en las puertas de la gloria al carecer del sentido de la épica. En su defensa se puede argumentar la postura seria y terrenal del héroe principal, que según se cuenta nunca ha perdido una batalla. Pero dicho enfoque no le es favorable a Ben Foster (Žižka), cuya actuación es solida pero no así carismática. Lo mismo sucede con el reparto secundario, de manera que cada muerte le resultara intrascendente al observador.

Dicho esto, el héroe legendario checo no es implacable aquí. Goza de una buena secuencia estratégica pero no tiene un momento que lo ilumine como leyenda. Hay una evidente inspiración en Gladiador en la apariencia del protagonista como en su férrea voluntad de seguir sus convicciones pero su comparación aquí no es halagadora. Lo mismo sucede con las batallas. Su estética visual y sangrienta sigue el estilo de Corazón Valiente pero las dificultades antes señaladas (cortes de edición) le quitan limpieza visual a sus coreografías. Con todo, Medieval es altamente entretenida pero no consigue solidificar su historia, imponer el personaje y sobre todo, ignorar las películas mencionadas.

RESUMEN

En definitiva, Medieval no logra desarrollar todo su potencial. La falta de inversión en personajes de corte político, de carisma en su protagonista masculino, y del sentido de la épica en sus batallas hacen que la película se estanque en un simple entretenimiento.

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