Crítica de INTERCEPTOR (2022)

(Floja)

La nueva producción de Netflix es un rejunte de otras películas, pero no se permite creer su propia tontería. Protagoniza Elsa Pataky.

Las películas de acción modernas en donde el protagonista principal tiene la clara misión de salvar el día, necesitan de una estrategia narrativa para que todo funcione como un reloj. La amenaza exterior, por más inverosímil que sea, debe ser compensada por la impronta de un héroe dispuesto a arruinar los planes de los villanos en cuestión. Entonces, con exitosas películas (transformadas en clásicos) como Duro de Matar o Alerta Máxima, resulta una tarea difícil recrear un material que transmita nuevas sensaciones. Interceptor, no cuenta con las piezas necesarias para crear un digno entretenimiento por una sencilla razón: no se permite creer su propia tontería.

Elsa Pataky interpreta a la capitana JJ Collins, quién retorna a una de las dos bases secretas de interceptores de misiles del ejercito de los Estados Unidos. Estas bases son la última línea de defensa en caso de un ataque nuclear de Rusia o de cualquier otro enemigo del planeta. Después de enfrentar un acoso sexual, Collins es degradada a su antiguo puesto militar. Cuando llega, se anoticia de un ataque terrorista coordinado, que pone en peligro la paz mundial. Con una línea de defensa caída y con la clara intención de lanzar 16 misiles atómicos en ciudades americanas, la capitana Collins deberá resistir los embates del enemigo, siendo la última esperanza de los Estados Unidos.

La película tiene un crédito de apertura temerario por la forma en que describe un potencial escenario de enfrentamiento militar. En ella describe que un misil atómico ruso puede tardar 24 minutos en llegar a un destino estadounidense y a su vez, 12 de ellos en contrarrestarlo. Las líneas de defensa americanas son secretas y una de ellas está en el medio del océano pacifico. Se presume pensar que la amenaza de los terroristas y la resistencia a sus embates se hará en toda la base militar flotante. Pero ello sucede en escasos minutos, transcurriendo gran parte de la acción en una pequeña habitación de comunicación.

Con lo que la heroína en cuestión (una Elsa Pataky en forma) se limita a ser un obstáculo en si misma, perdiendo todo tipo de sorpresa. Esto es, Interceptor se vuelve anodina y algo tonta. Capitaliza una idea trepidante y de acción sin respiro, pero su ejecución es un intento equivocado. Si bien hay una clara inspiración en películas ochentonas, como Duro de Matar, no fundamenta su propia historia, con el agravante de que tampoco se la cree.

La película pierde su equilibrio cuando se trata de revelar las motivaciones del villano Alexander. Interceptor, juega con la mente criminal característica de los villanos de James Bond, pero en el fondo no se llega a entender del todo sus motivaciones. Hay un fin monetario por cierto, pero el hecho de matar a millones de personas, con un reducido numero de terroristas, no convence en absoluto.

Dicho esto, la historia es una tontería en general, que es aplaudida por un invitado inesperado, que no pertenece al elenco de Interceptor. Se trata de Chris Hemsworth, casualmente productor del film y marido de Elsa Pataky, que sigue la misión televisada en un centro de ventas de electrodomésticos. Se entiende que se quiere aportar algo de gracia y humor a la narrativa, pero aquí su aporte no suma, contrarrestando la seriedad de su mujer. Pataky suda bastante para ofrecer algunas aceptables secuencias de acción. La actriz se encuentra en excelente estado de forma, mostrando sus marcados músculos de crossfit. Pero no logra profundizar los aspectos más personales de su personaje. Como heroína esta en deuda al no exhibir la personalidad que imponen las estrellas de acción.

Interceptor, cuenta con escenas demostradamente risibles. Desde el falso intelectualismo del villano Alexander; secuencias ordinarias de lucha y escondite; cameo de Hemsworth mal ejecutado; actitudes intrascendentes de ejecutivos como de la presidenta de los Estados Unidos y un uso del segundero al límite de su tiempo hacen que el film sea una invitación a la risa y a un rápido olvido.

CURIOSIDADES

  • Elsa Pataky y Chris Hemsworth son marido y mujer en la vida real. Esta es la segunda película en la que colaboran juntos después  d Tropa de Herés (2018).
  • Esta película se inspira en varios aspectos en la película Duro de Matar (1988). La revelación en el medio de la película de que Kessel realmente solo está en esto por el dinero es un guiño a los motivos de Hans Gruber en Die Hard. 

RESUMEN

En definitiva, Interceptor intenta hacer una película de acción con ingrediente pasados. Fracasa en todos sus aspectos a pesar del esfuerzo físico de Elsa Pataky.

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