Crítica de FATHER STU (2022)

(Buena)

Equilibrada hasta su línea de meta, Father Stu sube cuidadosamente escalones en la búsqueda de la fe. Con Mark Wahlberg y Mel Gibson.

La historia de un agnóstico que se convierte en sacerdote requiere de un aura espiritual que lo motive a predicar ese camino. Father Stu lo tiene, y si bien no es la historia más conmovedora, tiene un buen manejo del equilibrio entre lo que es y lo que pretende ser. Con Mark Wahlberg en el papel principal y un elenco secundario comprometido, en la que se destaca Mel Gibson, la película sube cuidadosamente escalones hasta la búsqueda de la fe.

Father Stu se basa en la historia real de Stuart Long (Wahlberg), un boxeador que se ve obligado a renunciar después de sufrir lesiones que su cuerpo ya no podía tolerar.  Stu tiene muchos problemas de ira a causa de un pasado tormentoso. La muerte de su hermano a una temprana edad y el divorcio de sus padres lo han llevado a practicar el arte de los puños por la sencilla razón de que los golpes pueden devolverse. Perdido y sin ningún tipo de creencia religiosa, se muda a Hollywood con la intención de convertirse en actor.

En el camino se enamora de Carmen (Teresa Ruiz), una maestra de escuela católica, y comienza a asistir a la iglesia.  Al principio, es solo para complacerla porque siente que ha encontrado el amor en su vida.  Pero después de un accidente de motocicleta, en la que casi pierde la vida, Stu decide convertirse en sacerdote. Para sorpresa de todos, comienza la búsqueda de la fe, con algunos obstáculos.

Hay algo en Father Stu que hace que la trama (biográfica) sea atractiva, a pesar de ser una historia basada en la fe, y es el buen equilibrio entre el drama, la comedia y su religión. Un hombre aparentemente sin rumbo y desconfiado por naturaleza emprende un camino de reencuentro e iluminación, con el solo propósito de servir a Dios, a pesar de la sorpresa de sus seres queridos. Se enfrenta a bastantes obstáculos en el camino, cosas que están destinadas a hacerlo más fuerte y solidificar su espíritu de fe. En este punto, la película lleva la narrativa con éxito, gracias a la transformación física e espiritual que va experimentado el personaje.

El film no es un viaje aleccionador, ni pretende serlo. Si bien hay una marcada línea religiosa, con base central en la búsqueda de la fe y creencia y disposición hacia Dios, nunca pierde el camino en su cometido. Que es la firme convicción de un hombre que sea ha rencontrado consigo mismo y ser útil en una sociedad, que reclama espiritualidad. En este aspecto, se evidencia un buen trabajo de Mark Wahlberg. El actor, en línea con la narrativa, logra equilibrar la ira y vulnerabilidad hacia la transformación en sacerdote. El rasgo acertado es que nunca pierde su verdadera esencia, Wahlberg transforma la espiritualidad del padre Stu, sin perder la cáscara de su personaje.

Ahora, en el momento que se convierte en un hombre de Dios, despojándose de sus viejos hábitos, la trama toma algunos atajos que le quitan al film cierta impronta de solemnidad. La aparición de la virgen María en el momento posterior al accidente en motocicleta pone en orbita nuestros sentidos pero queda la sensación de que podría haber sido más emotivo, sintiéndose así una oportunidad perdida. No obstante ello, podría haberse dedicado más tiempo en el convencimiento de su transformación, no así en los obstáculos para lograrlo.

Father Stu, cuenta con un elenco secundario comprometido. Desde la madre preocupada hasta su ex-prometida (Teresa Ruíz) , representan el encanto necesario a pesar de que sus personajes son empujados de un extremo a otro. Pero, es el aporte de Gibson lo que impulsa el mensaje final de la película, que no es otra que merecer una segunda oportunidad. Gibson, religioso devoto, muestra un semblante comprometido y convence cada vez que entra en escena. Si bien la construcción de un hombre alcohólico y alejado de su familia no es algo que demande tanto esfuerzo en el famoso actor, son sus instancias finales las aporta su brillo, en la que Gibson habla con su rostro.

CURIOSIDADES

  • Mark Wahlberg terminó financiando el proyecto él mismo después de que varios estudios lo rechazaran.
  • Mark Wahlberg cesó su famoso régimen de entrenamiento y deliberadamente ganó una cantidad significativa de peso para este papel.
  • La actriz Annet Mahendru, que interpreta a la virgen María (en una visión), es la nuera de Mel Gibson.

RESUMEN

En definitiva Father Stu tiene algo de comedia en su búsqueda dramática de la fe. No es tan conmovedora e inspiradora, pero cumple con sus claros objetivos. Con un elenco secundario comprometido, Mark Wahlberg logra equilibrar la ira y sus desencantos hacia el sacerdocio.

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