Crítica de CONTACTO SANGRIENTO (1988)

(Buenísima)

Las películas de artes marciales tuvieron su momento de esplendor en la década del 70 y 80. Bruce Lee, Chuck Norris y Jackie Chan, entre otros, fueron sus principales exponentes. Era una época en que la demostración del arte marcial, quizás un poco como ahora, se mostraba en pleno movimiento, sin pausa, y que si bien formaban parte de una coreografía lucían fluidos a la vista del televidente.

Esto se mantuvo en el tiempo hasta que entró en escena un artista marcial belga de nombre Jean Claude Van Damme que cambió el estilo de hacer este tipo de películas.

Elcritico.com.ar no se refiere al contenido, que obviamente sigue siendo el mismo, sino a la forma en que se desarrollan las escenas de peleas luciendo mucho mas pausadas, en algunas casi en cámara lenta, dando un sentido de espectacularidad cada vez que intervenía Van Damme.

Muchos dirán que el logro de este “descubrimiento” se debe a Newt Arnold. Un cineasta casi desconocido pero que logró reconocimiento mundial al ponerse detrás de la realización de Contacto Sangriento (Bloodsport).

Pero dichas escenas fueron, son y serán una marca registrada de Van Damme quién realizo su primer papel protagónico con un espíritu y carisma arrollador comprándose al público de inmediato y de paso pulverizando todo posible competencia actoral en este genero.

La cinta (basada en el vida real de Frank Dux) gira en torno a la participación de un soldado/luchador del ejercito estadounidense( interpretado por Van Damme) en un torneo ilegal de artes marciales en Hong Kong al que llaman “Kumite”.

Como en todo producción ochentera no falta “el maestro” que enseña a nuestro protagonista a luchar, lo fue el “Señor Miyagi en la recordada Karate Kid (1984), dando un toque de justificación a la historia.

Con la aparición de estos personajes que transmiten todo tipo de conocimientos, no solo de combate, se logra una mueca satisfactoria y de aceptación en el espectador. Basta mencionar la escena donde el “Sensei Tanaka” le hace traer el desayuno con los ojos vendados al protagonista , quién luego de servirlo, logra detener un golpe dirigido por su maestro. Esta técnica será de suma utilidad en los tramos finales del film.

ESTILOS DE COMBATE PROPIO

Pero lo que realmente es destacable en esta cinta, es la puesta en escena de los combates en los que Van Damme se luce con dos estilos que lo marcaron para siempre en la historia del cine de artes marciales y de acción.

Estamos hablado de su artesanal “patada voladora”, “doble patada” o “patada helicóptero” dando un sentido de espectacularidad cuando es filmada en cámara lenta, como bien se señaló al comenzar esta reseña.

El otro estilo es el Split o apertura de piernas que Van Damme hace a la perfección, como si fuera un bailarín de teatro. Estos dos estilos son recurrentes en toda la filmografía de Van Damme que ha hecho de su físico un templo sin perder esa chispa o don natural que solamente tienen los elegidos, que es el carisma.

También es justo mencionar la labor del artista marcial, de nacionalidad china, Bolo Yeung, que participa en la cinta como el campeón defensor en el torneo de “Kumite”, logrando componer un personaje desafiante y amanzánate para el protagonista.

Una película altamente recomendable que ningún fanático de las artes marciales se debería perder.

Este año Van Damme cumplió 60 años. Así que SALUD Jean Claude y que el éxito le siga golpeando la puerta en este maravilloso mundo del cine que no tiene otro fin más que entretener.

[usrlist “Puntuación:4”]

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