CORRE CARIÑO, CORRE (2022)

critica corre cariño corre

Interesante en su comienzo y algo divertida como absurda en segunda mitad, Corre Cariño Corre (RunSweetheart Run)  es otro mediocre thriller de terror de bajo presupuesto. Disponible en Amazon Prime Video.

Una mujer soltera que huye de un ambiente misógino mientras lucha por sobrevivir es un buen pretexto para incorporar capas de terror a una historia, sin perder de vista su fuerte mensaje social. Pero, Corre Cariño Corre, no está interesada en representar aquel contexto. Solo es una interesante insinuación que actúa como fuerza de atracción. Lo que queda , es una tonta, confusa y, por momentos, divertida película de terror de bajo presupuesto que corre riesgos de extenderse demasiado.

Corre cariño corre sigue a Cherie (Ella Balinska), una joven madre soltera que aspira a ser abogada, pero actualmente es secretaria en un bufete de abogados sexista.  Su día comienza con un planteo en forma de denuncia. Ha sido objeto de un desagradable comentario de un socio de la firma, pero su atención en Recursos Humanos no es focalizada. Mientras atiende la agenda de su jefe, se le reclama la coincidencia de un compromiso laboral con el aniversario matrimonial. Para remediar la situación, consiente asistir a una cena con un cliente de la firma. Ethan, es atractivo y encantador y pronto Cherie se ve atraída por sus cualidades. Hasta que revela su costado más oscuro.

Para empezar y sin animo de generar spoilers, se puede decir que el thriller de terror es lo esperable en una producción de Blumhouse Productions. El estudio cinematográfico, conocido por financiar films de suspenso y terror de bajo presupuesto, como La Purga o la saga Halloween, nos indica claramente aquella sensación. Eso no quieta que Corre Cariño, Corre tenga un planteo interesante. Digamos que, una mujer solitaria que escapa del mundo de los hombres misóginos y desconsiderados, con policías comprometidos, es una buena historia sobre la naturaleza de una sociedad patriarcal. La película mantiene su línea de interés cuando aborda tales conceptos con una introducción que recrea un atmosfera de suspenso sumamente acertada donde pone énfasis en faceta social.

La dirección toma la iniciativa con la historia de una mujer que es acechada por el peligro cotidiano. Desde manoseos no deseados en un colectivo hasta comportamiento inapropiados en el trabajo, la historia parece tener un hilo conductor atractivo donde el peligro acecha en cada rincón. El problema se suscita cuando se da comienzo al titulo de referencia y el intenso thriller se transforma en una persecución sangrienta. La elección aporta los ingredientes necesarios para entretener en un fin de semana por la noche, pero al final de cuentas aquel componente no puede materializarse de manera efectiva.

Luego de un cuarto de ejecución, la película se mete de lleno en el plano sobrenatural. La narrativa, a pesar de los crueles intentos de exposición sangrienta, genera un doble despropósito: socaba la tensión bien ganada y se aleja del terror genuino que venía acechando a la protagonista. Los seguidores de este tipo de propuestas ignorarán lo manifestado y la verán como un sólido entretenimiento en donde la aprobación se juzga por las gotas de sangre. En relación a ello, se puede decir que la película no cuenta con el presupuesto necesario para exponer su ambiciosa narrativa. El ingenio en la dirección trata de disimularlo con algunas ejecuciones intempestivas de sangre ( de corta de duración), pero no logra imponer el efecto deseado.

Otro punto en contra es la mitología interna a la que hace referencia. Es confusa y entra en conflicto con su base narrativa. Llegado al final, el desconcierto se hace evidente con algunas manifestaciones que ponen en duda el concepto de la humanidad. A favor, cuenta con una creíble y comprometida protagonista (Ella Balinska) logrando transmitir sus gotas de sudor (y de sangre) durante la incansable persecución nocturna.

RESUMEN

En definitiva, Corre Cariño Corre (Run Sweetheart Run), funciona mejor en su primer cuarto de hora donde se pone énfasis en el aspecto social. Llegado el terror, la película no tiene nada para aportar más que confusión en la explicación de su mitología interna.

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FANATICO (2019)

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Con un guion confuso, Fanático (The Fanatic) es un thriller que no logra equilibrar el fanatismo tóxico con el allanamiento de morada. John Travolta sale de su zona de confort pero es absorbido por la falta de definición de su personaje. Disponible en Netflix.

Representar el fanatismo en el mundo del espectáculo es una idea interesante atento que hay millones de espectadores con pasiones desmedidas. El seguimiento emocional por un actor al cual se idolatra puede verse desbordado cuando se tiene sentimientos encontrados. El fanático, intenta materializar lo señalado pero confunde su simpleza con aditamentos confusos y mal ejecutados, logrando una evidente decepción a pesar del compromiso de John Travolta.

Travolta interpreta a Moose, el fanático en cuestión. Un hombre autista que idolatra a las estrellas de las películas de terror, coleccionando todo tipo de merchandising .  Mientras asiste a una sesión de autógrafos en una tienda local de artículos de colección, Moose es rechazado por su actor favorito, Hunter Dunbar (Devon Sawa), y se enoja.  Con la ayuda de su amiga Leah (Ana Golja), la fotógrafa paparazzi, Moose descubre dónde vive Hunter y decide visitar la propiedad para entregarle una carta en persona. Las tensiones aumentan cuando el rechazo de la estrella de cine persiste, dando comienzo a un desborde emocional inusitado.

El fanático tiene una idea interesante que ya ha sido retratada en otra oportunidad (The Fan) con Robert de Niro en el papel de un fanático de beisbol. Pero mientras en aquella el Fanático tenía una idea clara de lo que representaba, con un índice de maldad escondido en el fanatismo por el deporte, en la de referencia se confunde aquel propósito y no se logra posicionar al personaje. Es decir, aquí el fanático es un ser indefinido con un autismo que no tiene un propósito en su desborde emocional.

El trastorno psicológico del personaje no tiene un peso propio y el hecho de que este desconectado con el mundo exterior y que sea objeto de recurrentes burlas no logra justificar sus excesos emocionales como fanático. En sintonía con lo dicho, la película no profundiza su discapacidad como la soledad en la que está inmersa el personaje. Ello le da amplia libertad a Travolta para moldear cierto niveles de conducta hasta volverse escalofriante, pero no puede disimular el desconcierto. Las épocas de gloria han pasado para Travolta, quién ha tenido un resurgimiento de la mano de Quentin Tarantino. Aquí, se evidencia un trabajo comprometido y alejado de su zona de confort. Pero el guion y su ejecución no lo ayudan demasiado.

Pero el gran problema de Fanático es la identidad de la víctima. Se presume que el extraño acosador es el que está equivocado. Pero el film aporta una innecesaria confusión al retratar al acosado (Hunter) como una persona un tanto soberbia y desagradable. La deficiencia en esta área aporta poca claridad y le quita el matiz siniestro al personaje de Travolta. Ahora, cuando Moose cruza la línea de lo permitido, el film se transforma en una secuencia de allanamiento de morada. Aquí, el film aporta sus mejores momentos de suspenso con un buen manejo de las niveles tensión en escena y un Travolta totalmente volátil. Pero no es una recompensa ganada, el tercer acto final es un verdadero desconcierto y traerá un frunce de cejas en el observador. Lo que sí hay algo que queda claro, el fanático no es una acosador.

RESUMEN

En resumida cuentas, Fanático (The Fanatic) es un thriller extraño y de difícil recomendación. Su confuso guion y posicionamiento de sus personajes no logra representar con certeza el fanatismo toxico.

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LA INVITACION (2022)

La premisa de terror romántica fracasa a causa de la indecisión en sus dos facetas. Inspirada en Drácula, La Invitación (The Invitation) cuenta con una ambiciosa puesta en escena, algo que el guion y los vampiros no saben aprovechar.

¿Se puede ser romántico y terrorífico al mismo tiempo? Evidentemente es algo que no puede responder La Invitación siendo su ambición glamorosa, sensual y sangrienta las principales cusas de su perdición. Con una evidente inspiración en la novela clásica “Drácula”, la película expone giros y revelaciones confusas como predecibles hasta llegar al acto final culminante donde todo se resuelve al mejor estilo “Van Helsing”. Con un reparto actoral que no logra exponer los estandartes que el genero solicita y un guion que no aporta mucho más que líneas mediocres y cursis, el film se derrumba a pesar de su ambiciosa escenificación.

La historia sigue a Evie (Nathalie Emmanuel), una joven artista que llega a una remota finca europea para una boda familiar después de reunirse con parientes lejanos a través de un kit de prueba de ADN.  Durante su estadía en la casa palaciega, Evie es rápidamente seducida por Lord Walter (Thomas Doherty), el dueño de la mansión que esconde un oscuro secreto. Pronto se dará cuenta que “La Invitación” es un acto predestinado.

La película tiene una clara intención de canalizar el horror moderno y el clásico con toques de romanticismo. Algo difícil de ejecutar pero la cuestión es que logra crear un ambiente propicio para narrar este tipo de propuestas. Con una imponente mansión en la que se destaca su entorno gótico, grandes habitaciones oscuras y pintorescos “anfitriones”, representados en la aristocracia inglesa, la película logra imponer una atmosfera sumamente atractiva de lo cual no puede sostener.

El principal problema es su falta de decisión, de carácter que haga transmitir las vivencias de todos sus personajes. Cuando se sumerge en el terreno romántico, no logra buenos resultados porque sus diálogos como los interpretes que los ejecutan no tienen la intensidad necesaria para demostrar el arte del cortejo. Cuando llega, es lo suficientemente fría y cursi quedando el incipiente romance en un acto efímero. Resulta extraño porque el film se toma su tiempo para profundizar el vinculo de los personajes. Pero la cantidad no es lo mismo que calidad y ello se nota de primera mano.

El fallido intento de romance abre las puertas al terror con secuencias sangrientas que propinan algún que otro susto. Pero, como toda sucesión de errores, el segundo acto se siente demasiado predecible convirtiendo a La Invitación en un acto de supervivencia. Pero el derrumbe viene en la escena final culminante donde todo se resuelve de manera rápida, como si fuese una película de aventuras de monstruos.

El principal reproche es en lo atinente a la tradición vampírica. La Invitación, no logra tener una base sólida en lo atinente al título de referencia. Tampoco se expande mucho sobre el origen de los villanos. Mucho antes de la revelación de la película, sus escenas están llenas de referencia a la novela literaria clásica, Drácula, algunos sutiles otros evidentes. Pero lo llamativo es el extraño giro secundario que se intenta imprimir en los personajes de Mina y Jonathan Harker. Quienes hayan leído la obra del conde Drácula encontrarán extraño como inentendible este giro. En cambio, los ocasionales verán un simple hecho predicable.

Ahora, cuando la narrativa opta por el camino de la supervivencia heroica, todo se resuelve cuesta abajo. Desde las transformaciones (con efecto más rápido que un Ibupirac ) hasta las peleas, la dirección trata de resolver lo que el guion no puede suplir y es la coherencia. Aquí, los orígenes vampíricos se sienten descuidos y si bien no es un problema, sí lo es para la La Invitación al compartir una historia similar a la de Drácula.

RESUMEN

En definitiva, La Invitación (The Invitation) falla en casi todo lo que se propone. Con una destaca ambientación y algunos sustos (gore incluido) como punto a favor, no puede superar su indecisión en los géneros que transita. Inspirada en la novela grafica Drácula, sus giros son predecibles como inoportunos. Con todo, funciona como entretenimiento pasajero.

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FINAL DEL CAMINO (2022)

Entre el suspenso, lo absurdo y el humor negro, el thriller de Netflix no encuentra su mejor forma. Final del Camino (End of the Road) entretiene por su clásica premisa y aporta ingredientes de maternidad y racismo, que no son recompensados por su inadecuada atmósfera que intenta recrear.

Las películas de supervivencia en la carretera son tan viejas como el cine mismo. En ellas, se suscita una amenaza interna o externa en los viajeros en curso a la que tienen que sortear si quieren llegar a destino con vida. Final del Camino no es la excepción y trata de revivir un genero que ha sido asiduamente explotado. Con personajes fuertes como caricaturescos, el film toma una ruta de entretenimiento rápido y atrapante la cual no puede sostener por su inadecuada atmosfera, que intenta recrear. Con la maternidad y el racismo como base, el film se nutre de ciertos giros (pensados e impensados) pero no encuentra su mejor forma.

La historia sigue a los Freeman, una familia que está a punto de mudarse por problemas financieros. La jefa del hogar, Brenda (Queen Latifah) reúne a sus dos hijos y a su rebelde hermano Reggie (Chris “Ludacris” Bridges) para iniciar un nuevo rumbo hacia la ciudad de Texas. Con poco dinero, a causa de los gastos médicos por enfermedad de su difunto esposo, Brenda y su familia, emprenden un largo viaje donde vive su madre. En el trayecto, son testigos de un brutal asesinato en un motel. Las cosas se complican cuando Reggie se hace de un bolsa de dinero que le pertenece a un señor del crimen al que apodan “Señor Ross”. Cuando el criminal se anoticia del hecho, dará caza a los Freeman a lo largo de la ruta desértica. Sin ayuda posible, Brenda y su familia deberán sobrevivir de un asesino en serie.

La película comienza con una sensible y más que creíble interpretación de Queen Latifah. Su personaje en la piel de Brenda, una viuda que todavía se encuentra transitando el duelo con su familia , hace suponer que el film tendrá un enfoque dramático dentro de la inevitable narrativa de supervivencia que intenta plasmar. Pero mientras el viaje se convierte en un transito de relaciones raciales, con campamento neonazi incluido y psicóticos criminales, la narrativa adiciona ingredientes de humor negro y suspenso (este ultimo desaprovechado) que no tienen resultados esperados.

Ello hace que el tono del film pierda cierto brillo en las secuencias de acción atento que el traspaso de un genero a otro debe tener la coordinación necesaria para causar impactos emocionales diferentes. Final del Camino, intenta utilizar el humor negro para evitar el humor propiamente dicho, pero rara vez da resultado. Esto le quita dinámica al genero principal del cual se nutre el film, que es el suspenso. Cuando llegan, mediante secuencias de peligro inminente o mediante persecuciones, no son precisamente las del tipo adecuadas para esta clase de historias. Se puede llegar asumir algún tipo de culpa en su banda sonara con elecciones de música pop, que no logran realzar escenas dentro de la atmosfera de suspenso requerida.

Latifah (oficia también de productora) lleva adelante el protagónico sin sobresaltos, componiendo una madre que hace lo posible por sus hijos, sin importar el precio que tenga que pagar por ello. En este aspecto, el guion la induce a la actriz atravesar situaciones un tanto caricaturescas a lo que demanda esta clase de relatos. Por momentos, y envalentonada por su voluntad de madre, el personaje enfrenta situaciones de peligro como si fuese una persona con habilidades militares. Latifah, conduce, salta, golpea y dispara de forma soberbia. Irreprochable en términos de maternidad, no así en su ejecución, la cual puede tildarse de desmedida, entre otras.

El guion no es tan benevolente con Ludacris (el actor que interpreta a Tej en la saga de Rápidos y Furiosos) al volcarle a su personaje toda clase de decisiones inútiles, que no puede redimir. El resto del elenco secundario cumple con lo necesario, destacándose Beau Bridges, el cual logra suavizar el clásico estereotipo. Con todo, la película no aprovecha adecuadamente su punto fuerte, evocando conceptos como la maternidad y el valor de la familia de una manera harto conocida.

RESUMEN

En resumidas cuentas, Final del camino (End of the Road) es un tipo de entretenimiento desechable. La mezcla de géneros y la selección musical no le sienta bien y subrayan la falta de una adecuada atmosfera de suspenso.

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LA PRINCESA (2022)

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Disney toma un nuevo rumbo. Ahora las princesas son de armas tomar. Con una tendencia hacia la acción sangrienta, La Princesa (The Princess) tiene algunos momentos entretenidos dentro una narrativa plana y mediocre. Con Joe King, Dominic Cooper y Olga Kurylenko.

Los cuentos de hadas han cambiado, o por lo menos van en camino a ello. Lo cierto es que una princesa inocente y prisionera, que espera el rescate de su príncipe azul en lo alto del castillo ya se siente desactualizado. Ahora, son ellas las que hacen frente a la situación con una serie de habilidades que harían levantar la ceja a cualquier héroe de acción. En La Princesa -The Princess-, la acción con movimientos de lucha sangrientos parece ser lo único que verdaderamente importa dentro de un guion mediocre y plano, como la espada que empuña su protagonista. Con el nuevo giro violento del cuento de hadas, Disney pretende dar un golpe sobre la mesa. Tiene momentos divertidos y se evidencia un esfuerzo en la heroína de acción, pero sobre la superficie queda la sensación de ser un producto fallido.

The Princess (La Princesa) sigue a una princesa sin nombre que se encuentra atrapada en lo alto de un castillo. Encadenada y vestida de novia, la princesa se despierta de sus aposentos y decide dar comienzo a su liberación. A simple vista no parece una tarea fácil a raíz de que un ejercito invasor ha tomado posesión del castillo con planes de tomar el poder del reino ficticio de su padre. Hasta que unos guardias ingresan a la habitación y la princesa los elimina rápidamente. Así, comienza un viaje para llegar al descenso de la torre y salvar a su familia de las garras de su posible esposo abandonado.

Para empezar La Princesa, tiene la clara intensión de sorprender a la audiencia con secuencias de acción violentas y sangrientas. La yuxtaposición de aquella herramienta con el estilo cinematográfico de las películas de Disney es un buen contrapunto que sin embargo no define hacia quién está dirigido. Claramente es una película de acción no apta para todo público por el alto nivel de violencia que ejecuta, pero aún así la línea de su historia y de sus personajes no siguen el mismo camino. Con lo que todo parece encolumnares detrás de los movimientos de lucha y manejo de la espada de la princesa frente a su enemigos.

Este indicador puede llegar a resultar un placer culpable al ver una bella y joven princesa matar a muchos hombres adultos en el camino de descenso de la torre. Pero la realidad, es que no tiene mucho más para aportar al carecer de una historia que potencie el desarrollo de personajes secundarios. Desde el rey hasta el potencial esposo abandonado (Dominic Cooper), ningún de ellos parece tener peso en la narrativa. La utilización de flashbacks ayudan a comprender el manejo rápido de la trama pero termina condenando la labor protagónica del antagonista, del cual solo se desprende un personaje común. Solo Olga Kurylenko alcanza levemente a destacarse componiendo a una villana temible pero no es la intención de The Princess interiorizarse en ellos.

Toda la atención esta puesta en Joey King (La Princesa). La actriz demuestra compromiso con las secuencias de acción y con algunas maniobras coreografiadas. El personaje sangra, resiste caídas, aguanta la respiración bajo el agua y demás. No hay nada nuevo aquí que no se haya visto antes e incluso algunas conductas son demasiadas predecibles. El impacto que genera ver a una bella joven, que se presume es un delicada princesa, ejecutar movimientos rápidos, violentos y sangrientos se diluye con el correr de los minutos. Algo que el público adulto notará a causa de la falta de una historia con personajes secundarios que potencien la inclinación violenta de la trama.

RESUMEN

En definitiva, The Princess ( La Princesa)toma riesgos al adaptar un cuento de hadas de princesas con un corte acción sangriento. Su principal problema es la falta de una historia con personajes secundarios que justifiquen su trama violenta. Con todo, la película tiene momentos divertidos, pero se relaciona con la princesa y su idea de salvarse a si misma.

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CENTAURO (2022)

Entretenimiento simple y pasajero que no se detiene en detalles. Centauro, mantiene su expectativa en la velocidad de un guion que se corresponde con la de su moto. Disponible en Netflix.

Un promisorio piloto de motociclismo y asiduo trabajador portuario se sumerge en el inframundo criminal para salvar a su ex-mujer de una deuda de drogas. Con esa premisa, el guion no ahonda en detalles, configurando un thriller en línea recta hasta su punto de meta. Así, Centauro, no tiene intenciones de auto exigirse demasiado más que brindar un entretenimiento pasajero. Cumple en esos términos, en una rápida ejecución de 90 minutos. Pero llega con el combustible justo.

La historia sigue a Rafa (Álex Monner), un joven que sueña con convertirse en piloto profesional de motos. Divide su tiempo entre las pruebas de manejo, su trabajo en el puerto de Barcelona y su rol de padre. Cuando su ex-mujer, quién vive con su hijo, es víctima de un robo de drogas, Rafa tendrá que enmendar la situación para sacar a su familia fuera de peligro. Para pagar la deuda, se tendrá que introducir en un mundo criminal, haciendo uso de la habilidad con la moto.

De este modo, hace un trato con un líder criminal colombiano quién tiene dificultades para entregar mercadería prohibida por asfalto. A bordo de su moto, a toda velocidad, y al margen de la ley, Rafa tendrá cumplir el peligroso encargo, poniendo en juego su vida, su trabajo y su sueño de ser piloto profesional.

Carlos Bardem

Centauro, se mueve sobre territorio conocido a raíz de que es una remake de Burn Out (película francesa, también disponible en Netflix) en donde se vuelve a exponer la misma narrativa, pero con actores españoles. Pero en vez de aprovechar los errores de su predecesora, los vuelve a repetir con una historia que no profundiza en sus personajes. Àlex Monner cuenta con suficiente material para trabajar las capas de su protagónico, pero no tiene el tiempo suficiente para dramatizarlo.

La trama, de desarrollo simple y rápido, no es benevolente con el actor catalán atento que se le plantea varias situaciones por resolver y todas se sienten algo descuidadas. Incluso la sexy secuencia de reconciliación con la madre de su hijo apenas funciona para un hombre que quiere ser piloto de carrera, mientras hace de mula a las ordenes del capo criminal Carlos. En este aspecto, la narrativa ejecuta un cúmulo de situaciones que no está dispuesto a procesar y las maquilla con secuencias en moto a alta velocidad, en tanto se fragmenta el aspecto cansino del motociclista con su pasión por formar parte de una escudería de carreras. Todo lo dicho, se resuelve de un modo precipitado.

Centauro película

Ahora bien, se puede decir que Centauro se destaca por las secuencias de manejo de motos. Pero la realidad es que no hay motivo para sorprenderse. Desde la efectiva secuencia de apertura, filmada como si fuese una transmisión de carrera de GP, hasta las persecuciones nocturnas, no hay nada aquí que valga la pena un aplauso. No obstante ello, las escenas se entienden y son acompañadas por una pegadiza musicalización.

Dicho esto, la película se mueve en un tiempo de ejecución relativamente corto. Los recurrentes toques de edición le dan algo de sustento a su, de por sí, simple narrativa. Se entiende el recorrido del protagonista y su odisea de llevar sustancias prohibidas desde Marsella hasta Barcelona. Lo queda difuso es el trayecto que recorre con sus dos horas de demora. Queda la sensación de que se podría haber sacado algo más de rédito a las persecuciones (la policía persigue solamente con juego de luces) y no ser un simple recorrido lineal. El rápido y no tan creíble final logra corregirlo, pero no es suficiente.

RESUMEN

En resumidas cuentas, Centauro trabaja sobre un material ya visto (remake de Burn Out) y recorre el mismo camino. No agrega nada. Con una historia simple y con personajes desdibujados, solo algunas dosis de velocidad y adrenalina bien ejecutadas cumplen el propósito de entretener.

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WHITE ELEPHANT (2022)

critica white elephant

Con un guion endeble y de escaso presupuesto, White Elephant no puede sobresalir del difícil genero de clase B. Con Michael Rooker, Bruce Willis, John Malcovich y Olga kurylenko.

Elefante blanco

El cine de acción clase “b” se ha mostrado como una fuente de trabajo para aquellos grandes actores que están viviendo sus atardeceres en la industria del entretenimiento. Pero lo que para viejas glorias pasadas es una forma de mantenerse vigente, para ciertos cineastas es una forma de exhibir su talento. En este lugar se encuentra Jesse V. Johnson (asiduo colaborador del artista marcial Scott Adkins), quién se esfuerza por llevar adelante una historia del inframundo criminal, con resultados diversos. Apoyándose en el oficio de Michael Rooker y en algunas logradas escenas de acción, no puede darle vida a un mundo criminal que lo absorbe.

La historia se abre con Gabriel (Michael Rooker), un ex marine convertido en asesino a sueldo que trabaja bajo las ordenes de un capo mafioso, Arnold (Bruce Willis). Cuando recibe un nuevo encargo, Gabriel le encomienda a su socio y aprendiz, Carlos, que ejecute al objetivo para destrabar el conflicto entre las organizaciones criminales mexicanas y rusas. Usando una bomba para limpiar la escena del crimen, Carlos es descubierto por la agente Flynn (Olga Kurylenko) transformándola en un testigo eliminable. Con Gabriel retomando la situación, una serie de eventos hará reconsiderar su vida criminal en la que pueda ser su sentencia de muerte.

White Elephant se nutre de una narrativa estándar y de diálogos habituales para este tipo de producciones. Hay una clara intención de recrear una línea dramática que no es del todo explotada por situaciones criminales que el guion adopta. Gabriel (Michael Rooker) es un ejecutor que extraña mucho a su esposa. Su prematura muerte y una promesa incumplida, lo llevan a reconsiderar su vida criminal. En este sentido, el guion complica el camino del personaje en su triple tarea de ejecutor, maestro del crimen y subordinado.

A pesar de ello, Rooker lleva adelante el film con total solvencia. Es un trabajo sencillo para un actor con mucho oficio, pero cuando el intérprete entra en escena, el film saca sus mejores réditos. La película le reserva eficaces secuencias de acción, especialmente en su tramo final, donde Rooker muestra su mejor forma. En igual sentido, lo acompaña Olga Kurylenko, demostrando todo sus profesionalismo aquí.

Elefante blanco

Bruce Willis y John Malkovich tienen papeles por demás secundarios, sobre todo el segundo, quién interpreta a un corrupto abogado, que disfruta contar historias de la antigua Grecia, como moraleja. El personaje de Malkovich es simpático, pero no aporta nada a la trama. En cuanto a Willis, su triste enfermedad (afasia) le impide hacer lo que realmente esperamos. Se evidencia un trato considerado en la condición de Willis al usarlo en interacciones cortas y concisas; y si bien el famoso y querido actor se la pasa la mayor cantidad de tiempo sentado, nos regala una aceptable escena con ametralladora en donde da muestra de toda su carisma.

White Elephant se mueve en una trama demasiada básica como intrincada, donde las interacciones no tienen el suficiente impulso para rescatarla. El cineasta hace lo que puede con pocos recursos, que parece haberse destinado al conocido elenco. Aun así, se las arregla para organizar la acción, con algunas secuencias de aceptable factura. Más no se le puede pedir a una propuesta mediocre, que cobra algo de impulso por ciertos destellos del director, como de sus grandes actores.

RESUMEN

En definitiva, White Elephant podría haber sido mucho mejor. Con un elenco conocido, en el que se destaca Michael Rooker, el film no puede resolver su intrincada trama, a pesar de algunas aceptables secuencia de acción. Dentro del genero de clase B no logra destacarse y ello dice mucho.

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CAPTURADO (2020)

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Scott Adkins demuestra su valía como héroe de acción en un film de grado B genérico. Disponible en Amazon Prime Video.

Scott Adkins en Seized.

Las historia se repite una y otra vez para justificar las habilidades del héroe de acción en cuestión. Un secuestro de un hijo y la oportunidad de recuperarlo, bajo ciertas condiciones de sus captores, mientras el protagonista va dejando un tendal de cadáveres en el camino, es una historia conocida que invita a procesar el desarrollo total de su escritura. Capturado (Seized) es predecible, genérica y con locaciones baratas. Pero, cuenta con un increíble talento marcial; Scott Adkins demuestra su valía como héroe de acción, con elegantes coreografías de lucha, y eso es lo que realmente importa.

La trama se abre inmediatamente con un consultor de seguridad (Scott Adkins) alguna vez conocido con el nombre de Nero, que vive junto a su hijo adolescente en México. Resulta que un día lo sorprenden con un dardo tranquilizante y le secuestran a su hijo. Cuando despierta, se ve obligado a participar de una serie de crímenes predeterminados. Debe eliminar una lista de jefes de carteles de droga que representan la competencia del autor del secuestro. Mzamo, interpretado por Mario Van Peebles, el líder de un cartel de grado intermedio, le devolverá a su hijo si cumple la misión.

La película tiene un grado de honestidad bien considerada en términos de lo que pretende mostrar, sin conjeturas. La narrativa es de desarrollo rápido, como si quisiera salir lo más pronto posible al ruedo; en este punto no se ahonda demasiado en el personaje de Adkins ni en la relación con su hijo, solo se focaliza en la misión de salvataje una vez que su hijo es capturado. Ahora, cuando la acción comienza no se detiene hasta su tramo final. Si bien las locaciones utilizadas (un restaurant, club de striptease y mansión del jefe final) son estándar y fuera de cualquier detalle, las secuencias aquí empleadas se desarrollan en vía del entretenimiento.

Aquí es donde emerge la figura de Scott Adkins y su increíble talento marcial. El actor británico, conocido mundialmente por su papel de Boyka en la serie de películas Undisputed, recrea una serie de coreografías de lucha por demás efectivas, que inclinan la balanza para lo que es aceptable. Los movimientos de Adkins son elegantes tanto en su faceta marcial como en el manejo de las armas. Por momentos nos hace olvidar que estamos en presencia de una película genérica y de bajo presupuesto. El entretenimiento en sí proviene exclusivamente de Adkins quién demuestra su valía como héroe de acción.

Dicho esto, Capturado no deja de ser una difícil recomendación si se compara con otras propuestas similares y de mejor factura. La audiencia sabrá reconocer las innumerables fallas del film, pero en líneas generales se compensan con las divertidas coreografía de acción. Otro punto positivo es el digno aporte de Mario Van Peebles. El actor de 63 años compone un villano arrogante, con algunos diálogos interesantes. Peebles, hace un buen trabajo y sirve de contrapeso y distracción cuando Adkins no está en pantalla. La personificación de un líder de cartel mexicano, con su tonada, puede ser cuestionable desde muchos ángulos, pero su personaje funciona.

RESUMEN

En ultima instancia, Capturado es un film ya visto que logra entretener gracias a los creíbles movimientos marciales de Scott Adkins. Siendo genérica, de bajo presupuesto y de difícil recomendación , aquello es lo que realmente importa. Solo para fanáticos del actor y para aquellos que deseen un entrenamiento pasatista.

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LA OCTAVA CLAUSULA (2022)

critica la clausula octava

El thriller mexicano cuenta con una premisa escabrosa, que es salvada por sus giros. La Octava Clausula, busca transmitir erotismo e incomodidad, algo que los interpretes no toman el riesgo de asumir. Disponible en Amazon Prime Video.

Filmada en tres semanas y en épocas de pandemia la película reúne un elenco hispanoparlante para confrontar una situación indeseada de un día, dentro de una estética teatral. Infidelidad, erotismo, traición y empoderamiento femenino son las bases en la que se apoya La Octava Clausula. La película se vuelve interesante por sus giros narrativos, que aunque débiles, logran salvarla de su fallido erotismo. Protagonizan Maite Perroni y Oscar Jaenada.

En La Octava Clausula, Oscar Jaenada interpreta a Borja, un empresario exitoso que descubre la infidelidad de su esposa Cat ( Maite Perroni). Con fotos de su mujer y de su mejor amigo (Manuel Vega), como pruebas, decide idear un plan con la ayuda de su abogado para quedarse con las acciones de la empresa. Para lograrlo, decide convocar a los amantes y proponerles un contrato legal con una clausula escabrosa. Es precisamente la octava clausula que tendrán que cumplir, si están dispuestos a firmarla, y no es otra que practicar sexo consensuado en su presencia. Con el conflicto amoroso en ebullición, una extraña mujer solicita ayuda en el domicilio y será testigo de un desenlace inesperado.

Hay algo que de entrada diferencia a la Octava Clausula de otras películas y es su espíritu teatral. Desde el comienzo, la filmación y la dinámica actoral se siente cercana, como si estuviésemos presenciando de nuestra butaca una obra teatral. El escenario es una lujosa propiedad, rodeado de bosques y con un estrecho río que se siente de sus amplios ventanales. La trama y la interacción de sus personajes se desenvuelven allí, en una sola locación. Si bien la pandemia ha traído consecuencias irrebatibles en los sets de filmación, obligando a los elencos a trabajar en burbujas de aislamiento, la premisa aquí planteada no deja de ser favorable. Un triangulo amoroso a punto de ebullición no necesita nada más. Solo un buen argumento para justificar su premisa. ¿Lo tiene la Octava Clausula?

La película tiene un condimento erótico y escabroso que hace al nombre de apertura. La Octava Clausula, es la escusa perfecta para que el film exhiba cierta cuota de erotismo, sensualidad e incomodidad en la audiencia. Pero lo que se ve y lo que se intenta proponer no están emparejados. Razón de ello se evidencia en la incomodidad en las escenas eróticas de la actriz mexicana. Maite Perroni no puede disimularla y por ello las secuencias son cortas e inclusive editadas. No está en juego aquí la cantidad o el exceso de estas secuencias, sí la experiencia de lo que representa, y como propuesta erótica, fracasa. Se puede argumentar en defensa de los interpretes que el ensayo erótico que se propone sirve para justificar su deslace posterior. Pero ello no obsta al logro de transmitir sensaciones y la Octava Clausula es algo fría, como la letra de la ley.

La actriz mexicana Maite Perroni

La película cobra impulso gracias a sus giros. Que aunque débiles, logran mantener a flote la narrativa hacia su final. Hay ciertas decisiones de la trama que no alcanzan a justificarse como debería, quedando la ligera sensación de que podría obtenerse un mejor resultado. Maite Perroni y Oscar Jaeneda llevan el peso de la historia sobre sus espaldas. Quizás la interprete mexicana es la que tiene un arco más amplio para trabajar su personaje, pudiendo matizar su conducta en varios niveles.

Queda en deuda en su faceta erótica, algo que no puede suplir su belleza. Jaenada, cumple en su rol de marido que busca un escarmiento por la traición, construyendo un personaje que no le amerita demasiado esfuerzo. El actor español es lo mejor del film, pero le hubiera venido bien una contraparte que refleje su impronta dramática. En este punto, el tercero en cuestión, Manuel Vega, no tiene mucho para aportar, es un peón en línea de juego matrimonial y su participación se siente descuidada.

La Octava Clausula, tiene un tiempo de ejecución relativamente corto. Su hora y veinte minutos de duración es la excusa perfecta para un fin de semana a la medianoche. Entretiene hasta un cierto punto pero es fácilmente olvidable al cabo de unas horas. El director Koko Stambuk parece haber dado cuenta de ello, al construir un relato sin muchas exigencias técnicas. Desde la musicalización hasta el acto final culminante, no logra transmitir el impacto deseado. El público, con los giros, busca una recompensa, y si no están bien ejecutados se corre el riesgo de bajar el pulgar. La Octava Clausula no llega a ese punto pero tampoco es digna de elogios. Si se estuviera en un teatro, el aplauso sería restringido.

RESUMEN

En definitiva, La Octava Clausula, fracasa en su intento de erotizar una situación escabrosa. Sus giros logran impulsar el relato dentro de lo que se puede llamar una experiencia cuasi teatral. El erotismo y los aspectos dramáticos que incorpora no funcionan. Pero tiene algo positivo: mantiene expectante a la audiencia hasta el final.

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INFINITE STORM (2022)

critica infinite storm

Naomi Watts en un drama de supervivencia mal ejecutado que no aprovecha su fuerte carga emocional. Infinite Storm, es un viaje simple y adormecedor.

Llevar a la pantalla una historia real basada en el heroísmo, la supervivencia y la fuerza de voluntad ante los golpes de la vida es una buena oportunidad para demostrar el talento, delante y detrás de cámara. Infinite Storm, cuenta con la siempre creíble Noami Watts. Pero el film no aprovecha todo su talento dramático, mientras la actriz camina por un terreno escarpado y nevoso durante un tiempo de ejecución excesivamente extenso. Con una cinematografía simple (como su trama) la película es un drama de supervivencia mal ejecutado que no cumple con su fuerte carga emocional, olvidándose por completo de los cinéfilos.

La historia sigue a Pam Bates (Noami Watts), una escaladora de montaña que ha sufrido una tragedia personal. A un año de aquel acontecimiento, emprende un camino hacia la cúspide de una montaña. Sin embargo, antes de que llegue a la cumbre, una gran tormenta de nieve la obliga a volver hacia abajo. En su retiro, observa huellas de zapatillas que la inducen a seguir los rastros de un hombre (John) a punto de congelarse que se encuentra allí por motivos desconocidos. Usando sus habilidades de rescatista, Pam y John deberán bajar antes de que la tormenta los mate a ambos.

Infinite Storm cuenta con una gran historia central sobre la resistencia y como debemos sobrellevar los trágicos momentos cuando se pierden seres queridos. Pero, el reproche aquí no es exigir una aventura trepidante y heroica (el film no los tiene). Sino hacer sentir momentos de tensión y emoción de estar viendo lo que intentan transmitir los personajes. Que no se malinterprete. La protagonista sufre una tragedia familiar y ello la impulsa a seguir adelante. Aquel momento desgarrador está latente pero no es bien manejado en la trama a causa de flashbacks intermitentes que aíslan la secuencia por completo. Ello produce una falta de conexión cuando la rescatista emprende el viaje y hace frente a la tormenta.

Con lo dicho, el film fracasa porque fue estipulado para transmitir su fuerte carga emocional, que se arruina por su deficiente ejecución. El mensaje poético del film sobre cómo un horrible evento de vida terminó salvando a otro no llega a sobrecargar el nivel de emoción requerido, luego de haber transitado una hora y treinta y ocho minutos de ejecución. Otro punto negativo es el enfoque de la acción. Se entiende que es un film dramático e independiente. Pero la acción no es realista ni tiene el peso necesario para trascender. Lo compensa el sonido. El diseño de sonido juega un papel importante, ya sea por la falta de él o por las pocas instancias en las que suena música.

Watts se encuentra en buena forma física pero los planos de la actriz caminando por la nieve no están bien rodados. Por momentos parece un documental. La lentitud con la que se va desarrollando la historia dentro de una cinematografía amateur (véase los planos frontales de la actriz ) me hizo pensar los peligros que puede llegar a generar un viaje de rescate de esa magnitud. Lo cierto es que en Infinite Storm hay una falta clara de urgencia en la caminata por la montaña. Las vidas están en juego y el rescatado tiene los pies congelados, lo que debería ser una aventura sin respiro.

Pero, como se dijo, la película se enfoca más en representar el espíritu humano y esta bien que así sea. El tema es que su mensaje se pierde a largo de todo el metraje. Cuando lo retoma, en su conclusión final, no tiene la suficiente fuerza emocional producto del viaje simple y aburrido.

RESUMEN

En definitiva, Infinite Storm tiene una buena historia para contar que no ha sido bien ejecutada. Desaprovecha el talento de Noami Watts como su fuerte carga dramática y no hace nada por los cinéfilos. Estos últimos, necesitan algo que les haga sentir que están viviendo el momento junto con los personajes.

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