DIG (2022)

critica dig

El pésimo guion y actuaciones por debajo del nivel del promedio hacen de Dig un producto totalmente desechable. Con Thomas Jane y Emile Hirsch.

Dig es una película hecha sin esfuerzo en líneas generales. Su ostensible bajo presupuesto no la excusa de su pésimo guion y de un nivel actoral deficiente, que derriba cada escena de la película. Thomas Jane se une a su hija en la vida real (Harlow Jane) en un thriller totalmente desechable, simbolizando el significado de lo que es una película mala.

La historia se abre con un tragedia. Durante un incidente en una gasolinería, Steve (Thomas Jane) pierde a su esposa y su hija Jane, que en el proceso, pierde la audición. Después de un año de luto, Jane todavía culpa a su padre por la muerte de su madre y Steve se niega a aprender el lenguaje de señas. 

Mientras trata de buscar un tratamiento experimental para devolverle la audición a Jane, Steve recibe la visita de un hombre misterioso (Emile Hirsch). En su taller de reparaciones, se le hace una propuesta que no puede rechazar. El trabajo es simple: Derribar una casa abandonada y quitar todo, pero pase lo que pase, no debe dañar las paredes.  La cuestión se complica cuando Jane accidentalmente rompe un mural y pronto se ven sometidos por una pareja homicida. En un abrir y cerrar de ojos, Steve tendrá que lidiar con la sombras del pasado y descubrir que tiene de valioso la casa en ruinas.

Realmente hay muy poco para destacar en Dig. La película tiene un exagerado aunque aceptable comienzo en donde se trazan las líneas de los personajes. El violento altercado causa una implosión en la familia de Steve (Thomas Jane), quién busca recomponer la confianza de su hija además de solventar un costosos tratamiento para recuperar la audición. Hasta aquí se construye un drama familiar que la película no puede sostener por la irritante irrupción de la pareja homicida. Con lo que el cambio de genero, que se podría decir que se asemeja a un thriller, no da resultado y el film navega en la mediocridad.

Se recuerda a Thomas Jane en participaciones mucho más honorables. Fue un superhéroe en la infravalorada The Punisher y tenía el talento de esquivar tiburones en la entretenida Alerta en lo Profundo. Si bien nunca fue un actor carismático, en Dig su labor es insignificante. La decisión que toma el personaje son un contrasentido. Exagerado y violento en su comienzo y totalmente Pasivo y taciturno en su segunda mitad, se le pide un despertar a gritos. Algo que nunca termina de materializarse por la apática caracterización de Jane, a pesar de correr en peligro su vida.

En sintonía con lo expuesto, en términos de mediocridad, se encuentra la labor de Emile Hirsch y Liana Liberato. La pareja de secuestradores y homicidas sin rumbo son la verdadera perdición de la película. Ambos resultan caricaturescos y nunca imponen el temor que se presume simboliza una situación de riesgo. Aquí, el evidente desinterés que demuestra la pareja por la vida ajena supera cualquier nivel de credibilidad de lo que es malo y lo no tan malo ( en cuanto actuación se trata). En esa línea se desarrolla Dig y el producto resultante es una insatisfacción anticipada.

A favor, cuenta con la correcta interpretación de Harlow Jane. La joven debutante parece ser la que mejor se desenvuelve con su personaje. Sin mucho esfuerzo e imposibilitada por su capacidad auditiva, la actriz logra alguna sutileza en sus miradas que encajan perfectamente con su papel. En cuanto a la dirección y cinematografía no ofrece mucho. Con evidentes escasos recursos, parecería que el peso del relato descansara en los hombros de sus caras más conocidas. La apuesta evidentemente no da resultado por la pasividad de Jane y la exageración caricaturesca de Hirsch, quién en otra ocasión debería replantearse elegir el papel de villano.

RESUMEN

En definitiva, Dig tiene muy poco para ofrecer. Su delgado y endeble guion se corresponde con la deficiente actuación de su plantilla actoral de la cual cobra distancia la hija de Thomas Jane. Mejor dejarla pasar.

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365 DIAS MAS (2022)

critica 365 días mas

Con escasa coherencia narrativa y cansinas secuencias sexuales, 365 Días más es más de lo mismo. Disponible en Netflix.

La primera parte de 365 días utilizó una historia polémica para llamar la atención. Un poderoso y apuesto gánster italiano secuestra a una mujer y le da un plazo de un año para enamorarse de él. El argumento fue atacado por todos los ángulos posibles y uno de sus fuertes criticas fue que el aberrante delito se perdía en la belleza, erotismo y poder de quién lo ejecuta. El film, inspirado en 50 sombras de grey, potenció escenas de alto contenido erótico y quiso ir más allá del límite de la censura.

Con coreografías eróticas banales y diálogos concisos y torpes, para disimular cualquier pobreza actoral, 365, tenía algo para contar, más allá de su desborde libidinoso. Su segunda parte, 365 Días: Aquel día, y no hizo más que exponer todo lo señalado pero en formato de videoclip, dejando sus diez minutos finales con la intriga de saber si la protagonista (Laura) continuaba con vida, luego de una balacera en la que incluía al hermano gemelo del personaje principal (Massimo).

Ahora, su tercera y ¿última parte? es más de lo mismo, con el aditamento de que su incoherencia narrativa y emocional es harto visible en el correr de los minutos. En esta oportunidad, la historia sigue en los momentos posteriores al crucial enfrentamiento de Massimo con su hermano gemelo. En la segunda parte, Laura ( Anna-Maria Sieklucka) es herida gravemente de bala y todo hace presumir que está muerta y que se avecina una guerra de familias de gánster. Lo cierto es que Laura sobrevivió y continúa su relación con Massimo (Michele Morrone). Pero la pareja entra en crisis cuando Nacho (Simone Sussina) reclama el amor de Laura, dando pie a un trío amoroso en el que solo dos pueden participar.

El gran error que comete la trilogía de 365 días, y que a esta altura no puede suplir, es su falta de coherencia narrativa. Se presume que una situación incierta será revelada en su capitulo siguiente y en donde la explicación completa el círculo. 365 Días más, reitera una vez más, errores del pasado al no contar una situación clave de su trama. Laura ha recibido un disparo de bala lo que hace presumir su riesgo de muerte. La secuencia posterior a los hechos muestran a la protagonista totalmente recuperada y con ganas de tener, “obviamente”, sexo.

Entonces, este corte intencionalmente intempestivo y deliberado de la historia, no hace más que olvidar su pasado, si es que una vez haya tenido intenciones de contarlo. La omisión señalada ha sido reincidente con otros acontecimientos claves, como el intento de asesinato de Laura con pérdida de embarazo incluido. Dicho “olvido” no solo subestima la tolerancia del espectador casual sino que dinamita cualquier intento de ensayo en su defensa.

Con todo, 365 días más nunca pierde de vista sus cansinos encuentros sexuales. Estos, cada vez más obscenos, comenten el error de llevarlos al punto de ser totalmente artificiales. El festival de muecas y movimientos sexuales pierden cualquier intento de erotismo a punto tal que se tornan risibles. En este punto, la plantilla actoral pone a disposición sus físicos trabajados y la voluntad de mostrarse siempre desnudos en pantalla. Indudablemente con ello no basta atento que los torpes y planos diálogos que esgrimen sus protagonistas no alcanzan a revitalizarse porque simplemente no tienen la solvencia para hacerlo.

Sin un timón el barco naufraga a la deriva. Y es precisamente eso lo que ocurre en la saga de 365 días. Quizás, el exceso de imágenes sexuales, fiestas alocadas y lujos de la clase alta, la privó de contar una simple historia de amor. Dicen que los excesos no siempre terminan bien, y la saga de 365 ha llegado a límite de lo permitido, aquellos que marcan un punto de inflexión sobre el tiempo perdido ante una incoherencia narrativa.

RESUMEN

En definitiva, 365 días más repite sus errores de sus predecesoras convirtiéndose en un espectáculo visual sin sentido. La apuesta a sus repetitivas escenas sexuales le juegan, otra vez, una mala pasada por no tener en su trama una coherencia narrativa.

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365 DIAS: Aquel día (2022)

365 días: aquel día: final explicado

La secuela de 365 días ofrece más de lo mismo dentro de su vacía narrativa. Hace alarde de sus excesivos y atrevidos montajes sexuales y paga un precio muy alto: se tornan risibles. Disponible en Netflix.

En los tiempos modernos se evidencia una animosidad cinematográfica de ir más allá de lo imaginable. La audiencia parece demandar constantemente algo nuevo, algo que la sorprenda; que lo saque de su zona de confort y que haga vibrar sus sentimientos. Y parece que hay propuestas que están dispuestas a intentar contemplar aquellas supuestas peticiones. Las películas de suspenso erótico se han convertido en un entretenimiento masivo al confrontar los límites de la censura, con representaciones de sexo que exaltan y justifican diversas formas de control y dominación.

Ir más allá de lo permitido parece ser el camino del éxito y 365días lo explota con escenas sexuales que ocupan el ochenta porciento del tiempo de ejecución. El error no es aquel exceso. Es no saber contar una historia que transmita el erotismo que trata de representar. Así, la secuela de 365 ofrece más de lo mismo y al hacerlo perjudica su propia fantasía.

La primera parte de 365 días abordaba prácticamente un secuestro y la trama en resumidas cuentas era prácticamente así; una ejecutiva (Laura) de Varsovia es secuestrada por Massimo, un jefe de la mafia italiana, quién le da un año para enamorarse de él. En la secuela, Laura y Massimo están felizmente casados. Laura perdió a su bebé por nacer en el accidente durante el clímax de la primera película, lo mantiene en secreto de su nuevo esposo, quien, también no sabe que estaba embarazada. Su única confidente es su mejor amiga Olga, quién la acompaña en la nueva vida de lujos de la cual parece aburrirse. Una noche en una fiesta, Laura es testigo de una infidelidad y decide abandonar a Massimo. Desencantada, encuentra consuelo en lo brazos de un apuesto jardinero, mientras su esposo inicia su búsqueda.

365 fue controvertida y muy criticada porque se consideró como una glorificación del abuso. Parece ser que la vida lujosa de Massimo y su bella apariencia justificaban un delito tan aberrante como es el secuestro. Si bien es cierto los reproches, la historia tenía algo de sustancia dentro de su propia fantasía. La secuela tiene una escritura que puede catalogarse como espantosa. En esta segunda parte se trata de abordar los aspectos de su anterior premisa al entender que fue Laura quien decidió apostar en la relación.

Este cambio de actitud viene con la faceta, en principio, dominante de Laura. Ahora ella le reprocha las ordenes a Massimo, haciéndole saber que quiere tener una vida independiente a la de su esposo. No quiere ser una simple ama de casa y desea desafíos. Aquel accede obviamente y se somete a los juegos sexuales de Laura. En las escenas sexuales, que comprenden el 80 % del tiempo de ejecución, ella asume el control. Evidenciando que ya no es la prisionera de Massimo, sino su esposa.

Se puede decir que esta “corrección narrativa” va en perjuicio de la película en términos de entretenimiento. Los montajes sexuales, acompañados por diferentes clases de música pop, aunque atrevidos, son excesivos. Llegado un punto, la constante muestra de pasión de los personajes se vuele un tanto risible. No por lo que están haciendo, sino por la repetición de lo mismo. Llegado el momento el observador se preguntará si hay algo más para contar pero los realizadores no tienen respuesta para ello. Entonces, al festival de sexo, compras, cenas, paisajes y autos lujosos, aquí hay alrededor de 15 minutos de trama.

La irrupción de un tercer personaje que pone en jaque a la pareja resulta ser un despropósito. Al comienzo del film, Nacho, un apuesto jardinero, entra en escena para “consolar” a Laura. Pretende funcionar como un triangulo amoroso pero no cuenta con las herramientas actorales para lograrlo. Massimo y Nacho son apuestos, no hay dudas de ello y deben haber sido elegidos en función de lo bien que se ven en medio de un acto sexual simulado. Pero el estándar de actuación es increíblemente malo. Ninguno de los dos aporta credibilidad en las pocas situaciones dramáticas que tiene la película. Más, Massimo ( Michele Morrone) que no puede dar muestra de carácter cuando no está desnudo en escena.

El film cuenta con un giro revelador que no trasciende porque el guion no le da el tiempo necesario de maduración. Cuando llega, se torna ridículo y artificial perdiendo cualquier tipo de sorpresa. Pero a esta altura no creo que ello importe demasiado. Entre tanto montaje de sexo, paisajes y bellos autos , 365 días parece ser un videoclip para adultos con el agravante que es repetitivo y un tanto risible.

RESUMEN

En definitiva, 365 Días: Aquel día fracasa como secuela. Con una escritura y actuación que podría describirse como espantosa, el film se olvida completamente de su propia fantasía. En su lugar, se repiten hasta el hartazgo montajes sexuales, paseos en lujosos autos y muestras de bellos paisajes. Aquí, hay alrededor de 15 minutos de trama. Diálogos que se interrumpen constantemente con música pop y nada más.

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UN DIA PARA MORIR (2022)

critica un día par morir

Con una narrativa incoherente y con pobres coreografías de acción, Un día para morir (A day to die) es otro producto descartable que va directo al basurero. Protagonizan Kevin Dillon, Frank Grillo y Bruce Willis.

Programada para entretener sin exigencias, Un día para morir cruza el límite de lo absurdo gracias a una narrativa incoherente que hará malquistar al observador más optimista. En una trama donde los buenos y los malos intercambian etiquetas no hay nada aquí que merezca la pena visualizar, más allá de ganar un bostezo. Con pobres coreografías de acción, Un día para morir es otro película descartable de bajo presupuesto que va directo al basurero.

La historia se centra en Connor (Kevin Dillon). Hace un tiempo formó parte de un grupo secreto Swat para detener una toma de rehenes en un colegio. Las cosas salen mal y meses más tarde se encuentra trabajando como oficial de seguimiento de personas que están bajo libertad condicional. Durante su tarea, Connor mata a un traficante de drogas, que resulta ser una pieza importante dentro del circulo criminal que maneja el empleador criminal Pettis (interpretado por León). Resulta que para cubrir la perdida sufrida, Pettis secuestra a la esposa embarazada de Connor con el fin de que este le consiga dos millones de dólares. A contrarreloj, Connor llama a sus antiguos socios del equipo Swat para salvar a su esposa.

La confusa secuencia de apertura, en donde se presenta la situación de rehenes, marca la incoherencia de un argumento que no se preocupa mucho en explicar lo que expone en pantalla. Los agresores parecen ser miembros que pregonan la supremacía blanca pero no se sabe bien cuales son sus demandas. Están en un colegio pero los rehenes son adultos con lo que se supone que era un acto escolar. La “incontrolable situación” hace que intervenga el grupo comando con la autorización, en las sombras, del jefe de policía Alston (Bruce Willis). Lo que sucede a continuación marca el tono desconcertante de la película. El grupo secreto ataca el colegio con lanzacohetes y mueren personas inocentes. Es una secuencia que sorprende, negativamente, atento que no se preocupa por idear una historia de fondo. Sencillamente, sigue adelante con el caos como una forma de cubrir su falencia argumental.

Dicho esto, Un día para Morir no se ocupa de ninguno de sus personajes. Todos son interpretados con un trazo de artificialidad evidente y el esfuerzo que puede haber en alguno de ellos se pierde por la incoherencia de un guion a prueba de inocentes. El material narrativo con el que se trabaja aquí es confuso, artificial y hasta, en cierto punto, irrespetuoso. La frustrada premisa cobra impulso de irreverencia cuando los personajes intercambian papeles. Los malos y los buenos se confunden con un descaro desconcertante, que se potencia en su desenlace final. En es este punto, el traficante que secuestra a la mujer embarazada tiene un interés social, vendiendo drogas para mejorar la raza negra, pero la credibilidad del personaje se va cayendo a pedazos en el segundo acto de la película.

En términos técnicos, Un día para morir no tiene mucho para aportar. La dirección es llevada de una manera tosca, con movimientos de cámara estéticamente desagradables. Los efectos visuales, en las que se incluyen las coreografías de acción, son pobres, sumados a un trabajo de edición que evidencia los límites presupuestarios. Los tiroteos y persecuciones son genéricas y aburridas. Generando mucho ruido hacia el final, pero con una ejecución inerte y poco convincente.

Frank Grillo y Bruce Willis son los rostros más conocidos aquí y sirven, solamente, como gancho de marketing. Ambos trabajan escasos minutos y poco pueden hacer con un guion que no se preocupa en mantener la coherencia con el esfuerzo. De hecho para cubrir la ausencia de Willis en parte de la producción se utilizó un doble de voz y CGI, para mantener al actor involucrado en la historia.

RESUMEN

En ultima instancia, Un día para morir (A day to die) es un film que debes dejar pasar a no ser que estés muy aburrido. No hay nada aquí que merezca un vistazo. Su débil e incoherente argumento detonan la paciencia del observador y con ella la falta de respeto. Frank Grillo y Bruce Willis solo forman parte de un producto de marketing.

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CENTRO DE TRAUMA (2019)

critica centro de trauma

Simple y con escenas mediocres, Centro de Trauma es otro mala película en la que participa Bruce Willis. Disponible en Netflix.

Como se ha hecho referencia en otras reseñas, aquí publicadas, Bruce Willis sigue siendo una sombra de lo que fue. Aquel héroe de acción con “actitud” ha desaparecido, siendo llamativo el poco compromiso que el reconocido actor le imprime a sus últimas películas. Centro de Trauma (Trauma Center) no es la excepción, pero viene con una trampa. Bruce Willis tiene un papel secundario, dejando el peso de la trama en la protagonista principal. Con un argumento simplista, diálogos forzados y con escenas relativamente mediocres Centro de Trauma es la típica película mala de bajo presupuesto que llega directamente a la televisión.

La película esta ubicada en San Juan, Puerto Rico. Allí, una joven camarera llamada Madison Taylor (Nicky Whelan) se encuentra involucrada en un tiroteo en donde dos policías corruptos matan a un colega en una investigación en curso. Logra escabullirse, gracias a la intervención del teniente Steve Wakes (Bruce Willis) pero una bala logra impactar en su pierna y es llevada al Hospital, mientras se le hacen algunas preguntas del hecho. Puesta bajo custodia es reubicada en un piso vacío de la institución, mientras los policías corruptos vuelven tras sus pasos para no dejar cabo sueltos. Herida y sin posibilidad de comunicación, Madison tendrá que recurrir a técnicas de escapismo si quiere permanecer con vida.

Steve Guttenberg y Nicky Whelan en Trauma Center (2019)

Centro de Trauma pertenece aquellas películas de bajo presupuesto donde la principal preocupación es la rapidez de su rodaje. Rodada en 12 días en San Juan de Puerto Rico, el film cuenta con errores narrativos, por demás evidentes, dentro de una puesta en escena mediocre, que justifican el apuro de su realización. El inicio muestra un tiroteo en donde es víctima el compañero de Bruce Willis.

La lluvia de balas que ejecutan los policías corruptos hacen que la camarera se oculte detrás un recipiente de basura. Así y todo una bala logra alcanzarla y los asesinos se preocupan por recuperarla para que la misma no ingrese en el sistema balístico forense. Ello nos llevar a la siguiente pregunta, ¿No pensaron en recolectar las otras balas de la escena del crimen o las que se encuentran en el cuerpo de la victima? Entonces, el fin de los “malos” en cuestión, como la recolección de evidencias, se siente demasiado falso como para pasarlo por alto.

Discordancias como las mencionadas serán una constante en la película y lo que es evidente que no se preocupa demasiado en disimularlas. Por lo demás, las acciones centrales de los personajes y sus motivaciones se sienten deshonestas. Madison tiene un trauma con los hospitales por malos recuerdos del fallecimiento de su madre. Ello le quita la posibilidad de acompañar a su pequeña hermana internada en una estadía de una sola noche. Con lo que, la deja sola, antes de involucrarse accidentalmente con los policías corruptos. El destino (y el pobre argumento) hace que las hermanas habiten el mismo Hospital, aunque separadas, mientras la muerte acecha los pasillos.

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Con los asesinos utilizando métodos demasiado trillados e inútiles (con policía bueno y malo incluido) se encuentran las técnicas de escape. Manteniéndose simple, en la persecución y peleas, dentro del Hospital, el film no aporta nada nuevo pero logra los mejores momentos gracias a la actuación decente de su protagonista principal. Sin embargo, como demostración de suspenso con niveles de claustrofobia es bastante mediocre.

En cuanto a Bruce Willis (rodó todas sus escenas en dos días) parece haber encontrado un lugar en el cine de bajo presupuesto. Su participación secundaria se siente desganada con diálogos simples y repetitivos que no conducen a nada. Los pocos momentos de acción que tiene, no cumple con lo que su nombre genera. Si quieres ver a Bruce Willis protegiendo a inocentes civiles se recomienda 16 Calles o Misión: Seguridad Máxima. En aquellas está el verdadero Bruce Willis, aquí es un sombra ambulante de lo que fue.

RESUMEN

En definitiva, Centro de Trauma (Trauma Center) cuenta con un pobre guion y escenas mediocres que justifican su apresurado proceso de filmación. La trampa aquí (ya es costumbre)es la imagen publicitaria de Bruce Willis, quien tiene un papel secundario y demuestra una evidente falta de compromiso. A pesar del esfuerzo de su protagonista principal, es sencillamente, una mala película.

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THE REQUIN (2022)

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Con evidentes recursos limitados, The Requin no logra reflotar una formula agotada.

Partiendo de conceptos visuales probados, gracias al aporte de Steven Spielberg y su obra maestra Tiburón, las películas de grandes escualos buscan aterrar a la audiencia con sensaciones posibles. El temor y el respeto que genera la inmensidad del mar por el solo hecho de representarlo se potencia con la especie marina más popular, el Tiburón. Sobre esta base emocional se apoyan las historias de supervivencias de terror marítimo en donde The Requin flaquea en todos sus frentes. Con un tiempo de ejecución de 90 minutos, la película desanima con una historia melodramática de telenovela y unos pobres efectos visuales que hunden al film en el fondo del océano. Con evidentes recursos limitados, The Requin no logra reflotar una fórmula agotada.

La trama sigue a una pareja que intenta salir de un duelo. Jaelyn (Alicia Silverstone) y Kyle (James Tupper), luego de la pérdida de un embarazo, deciden tomarse vacaciones en una isla tropical. Se hospedan en una villa costera de Vietnam con la particularidad de que el alojamiento es una cabaña flotante, frente a la costa. Durante una gran tormenta son arrastrados hacia mar abierto sin que nadie los pueda ayudar. Con Kyle ensangrentado y sin posibilidades de comunicación, Jaelyn deberá buscar la forma de sobrevivir ante la inminente llegada de los tiburones.

Para empezar la película cuenta con una situación traumática de su protagonista, de la cuál no ha podido superar. Jaelyn ha perdido un embarazo y ello le trae consecuencias psicológicas, con poca tolerancia hacia su marido. La forma en la que se construyen los personajes, como si fuese una telenovela televisiva, en la que abundan reproches, enojos y risas, no ayudan con el tono del film. Se presume que es una película de tiburones, con lo que involucrar un tema tan delicado como es la pérdida de un hijo se siente algo fuera de lugar . Aún así, el director vietnamita Le-Van Kiet insiste en aquellos síntomas con recurrentes flashbacks de la situación, pero se siente mal ejecutado.

En relación a ello, Alicia Silverstone ofrece una actuación con claroscuros. Por momentos desquiciada e intolerante, hecho que resulta entendible por la situación que afronta, pero al mismo tiempo adopta una postura risueña, casi displicente, teniendo en cuenta el peligro que afronta la pareja. Dicho esto, el guion no es ajeno a decisiones inútiles de sus protagonistas. Se anticipa una gran tormenta y son avisados por el conserje del resort, para su reubicación. Pese a ello, deciden seguir durmiendo en una especie de cabaña flotante, mientras un oleaje los aleja de la costa. No es la única cuestionable, habrá otras más. Si el fin es que el observador se agarre la cabeza por lo inverosímil de la situación, dará resultado.

Después de un segundo acto de supervivencia, llegan los tiburones. Sin animo de generar spoiler, los fanáticos de las películas de tiburones tendrán que saber que la amenaza tarda en materializarse. Luego de una hora de ejecución, llegan, pero no de la mejor forma. Los efectos del tiburón son pobres y parecen sacados de un videojuego de computadora para luego yuxtaponerse a la humanidad de los protagonistas. Un verdadero despropósito, que hará bajar el pulgar como si estuviese en el circo romano.

Filmada en los estudios de Universal, en Orlando, The Requin cuenta, además, con algunas malas imágenes que hacen que la película luzca barata. Con un presupuesto de ocho millones y medio de dólares, la inversión parece haber sido puesta en Alicia Silverstone. Pero su cara de susto ni sus gritos pueden salvar a la película del desastre. Sobre el final el film quiere salvarse del abismo con algunas escenas sangrientas pero llegan extremadamente tarde.

RESUMEN

The Requin, traducción francesa de tiburón, y también conocida como From Below, es una invitación que el observador debe perderse. No hay nada aquí que valga la pena destacar, más allá de alguna situación dramática de Alicia Silverstone. Pero al fin de cuentas, todo se siente mal ejecutado.

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FORTRESS (2021)

El reconocido héroe de acción vuelve a vender barata su reputación. Fortress, es otra mala película de Bruce Willis.

El tiempo ha cambiado para Bruce Willis, a punto de cumplir 67 años en Marzo de este año ha decidido participar en toda clase de películas de bajo presupuesto. Ello no es reprochable en razón de que las llamadas películas de clase “B” tienen su encanto sin son realizables con pasión e ingenio. Willis, está perdiendo su pasión por la actuación y lo que es peor el carisma que solo tienen los elegidos. Cansado y en modo “piloto automático”, Willis forma parte, una vez más, de una producción mediocre que lima su reputación de otros tiempos. Fortress, (La Fortaleza) es otra mala película de Bruce Willis.

Fortress, pertenece al grupo de películas que salen directamente para el consumo hogareño. Diálogos sin sentido, historia improvisada y una puesta en escena poco profesional es lo que se encontrará aquí, pero eso no es reprochable. Sí lo es las pocas ganas que aporta la leyenda de acción. La historia nos lleva a un complejo privado en el bosque donde se hospedan personas retiradas. No hay comunicación y señalamiento de llegar hasta allí, es un lugar bien custodiado con cercas, guardias y cámaras de seguridad.

Un día, un joven empresario, Paul, emprende un viaje hacia el campamento con el objetivo de conversar con su padre (Willis) sobre un emprendimiento en que se involucra las criptomonedas. Hace tres años que no se hablan y aun así le solicita la suma de cinco millones de dólares. En el ínterin, un grupo comando fuertemente armado irrumpe la propiedad para saldar cuentas con un agente encubierto del pasado. Mientras padre e hijo escapan a una fortaleza de alta tecnología, saldrá a la luz el motivo del asedio del escuadrón atacante.

Para empezar el personaje de Willis no tiene ninguna emoción en sus líneas de texto, su participación se desarrolla en forma cansina, casi displicente, y sus apariciones son muy breves. Cuando entra en acción su aporte se siente algo editado, como si Bruce Willis filmara por separado para luego ser agregado en la secuencia con sus compañeros. Esta actuación rígida y desganada del actor potencia los defectos de un film y lo conduce al aburrimiento. Sin el carisma de Willis no tiene demasiado sentido apostar el tiempo por una producción que no tiene nada que aportar.

En consonancia con lo dicho, se puede apreciar la utilización del doble de Willis. No se hace referencia a explosiones o momentos que demanden un riesgo físico. Solo escenas donde la calvicie del actor no es del original. Con solo prestar atención en algunos momentos en los que el personaje de Willis esta sentado, se verá claramente que no son las orejas y la cabeza del actor. Esto puede llegar a tener una explicación y es el tiempo de filmación con la que contó Willis en los cuadros de cada escena. Los resultados y el corte final están a la vista, una penosa producción con poco aporte físico e interpretativo de su principal estrella.

Ahora bien, ¿hay algo rescatable en el vertedero? Con mucho esfuerzo se puede llegar a decir que el subjefe del grupo comando aporta las mejores, pocas, secuencias de acción. Por lo demás, la plana historia de venganza se lleva con un ritmo deslucido, a tono con el poco entusiasmo de Bruce Willis. La fortaleza es un nombre que no debe confundirse con aquella convincente propuesta de Christopher Lambert. La película de 1992 hace honor al titulo que lleva su nombre y no la presente, que aporta agujeros lógicos de su delicada estructura, a cada minuto.

Fortress deja abierta una continuación. De hecho se están preparando dos secuelas. Veremos si logran mejorar, lo que parece una misión casi posible. En cuanto a Willis, a pesar de su edad y sus días de glorias pasadas, debería elegir mejores propuestas. Aquellas que le hagan sacar algún brillo de su lustroso nombre.

RESUMEN

Con un Bruce Willis apático y desganado, Fortress es una historia plana de venganza con poca acción y una puesta en escena por debajo de lo mediocre. Los fanáticos del actor, como el que suscribe, se sentirán decepcionados por el poco profesionalismo de la estrella.

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IMPUDICA (2022)

critica impúdica

En Impúdica, nada de lo que sucede es creíble.

Plantear una situación romántica en medio de una ola de asesinatos es una apuesta riesgosa que puede anticipar el fracaso. Impúdica, no hace absolutamente nada para evitarlo. Parte de una narrativa ilógica y predecible en sus casi 94 minutos de metraje, trayendo como resultado una inevitable consecuencia: un despropósito absoluto. Todo lo que sucede traerá malas sensaciones, aquellas de las cuales nos hacen posible anticipar y juzgar una mala película. A pesar del esfuerzo de la protagonista principal, nada de lo que allí sucede es creíble.

Brazen Ending Explained 2022 Netflix Film Monika Mitchell

La historia sigue a Grace MILLER (Alyssa Milano), una célebre escritora de novelas de crímenes de mujeres. Su éxito se ve interrumpido por el llamado de su hermana, una profesora que lucha por recuperar la tenencia de su hijo. Cuando se revela su doble vida, justo antes de que la asesinen, Grace tratará de resolver el asesinato con la ayuda de su inicial interés amoroso, un apuesto detective que se encuentra de licencia por resolver un caso, presuntamente, similar.

Para empezar, el film no cuenta con ninguna pieza sólida que fortalezca su penosa estructura narrativa. Todo se siente inverosímil en una investigación detectivesca que conduce a la captura del asesino. La cineasta Monika Mitchell presume de ciertas pistas y sospechosos en la escena del crimen, pero todo es tan adivinable como un acertijo infantil. Pero lo sorpresivo, por llamarlo de alguna manera, es el vinculo que tiene Grace con la policía. No se refiere al interés amoroso con el detective, de chabacana realización, sino a la participación que la policía le otorga a la escritora de novelas para resolver el crimen.

novelist Grace Miller and detective Ed Jennings

Resulta que para Impúdica escribir un libro de novelas exitosa de crímenes es titulo habilitante para resolver un asesinato. Grace se vanagloria de su talento, alegando que puede meterse en la mente de un asesino como si la ficción se mezclara con la dura realidad por el simple uso de la escritura. Sin dudas, un verdadero despropósito que desconcertará como a los propios detectives a cargo del caso. Para envalentonar su talento detectivesco, Alyssa Milano no tiene mucho para hacer de un guion que nació incrédulo desde su comienzo. No obstante ello, aporta cierta seducción y suspenso en los tramos finales del film dentro de un elenco moldeado por la madera de los arboles.

En cuanto al costado romántico, se siente demasiado cursi. La protagonista se enamora del vecino detective de la casa de su hermana, quien es el que estará a cargo del fatídico homicidio. La forma en que se plantea la escena, a través de una taza de café, es tan absurda y ridícula que sacara alguna sonrisa.

PUNTOS POSITIVOS

  • Dura no más de 90 minutos. Puede resultar divertida por su falta de credibilidad.
  • Los tramos finales elevan el tono del film.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Narrativa poco creíble.
  • Elenco demasiado relajado por la situación que intentan resolver.
  • Las pistas y los posibles sospechosos son tan predecibles que el observador estará siempre un paso adelante.

RESUMEN

En definitiva, Impúdica (Brazen) es un film predecible, inverosímil y olvidable que se debería pasar por alto. Desde la dirección hasta su elenco todo es difícil de creer, demasiado para un film que se toma así mismo demasiado en serio.

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APEX (2021)

Mejor, dejarla pasar. En Apex, Bruce Willis hace poco y lo despoja de su antigua gloria.

Ya no es ningún secreto reconocer un producto de baja calidad o lo que es mejor, en la jerga cinéfila, una película mala. El escaso presupuesto, los interpretes o la poca publicidad no son motivos de aquel preconcepto, sino su reincidencia en el tiempo. ¿Cómo es esto? Para ser gráficos, hay interpretes y directores que navegan bajo la superficie. Filman películas en menos de 10 días a cambio de un cheque de pago con resultados nefastos en términos artísticos. Son las ahora denominadas películas express, en las que cuentan una historia reciclada, con actores desconocidos o en decadencia, destinada a ser consumida como un servicio de cafetería.

Ahora, cuando en una película está Bruce Willis cuesta asimilarlo porque es un ícono del cine de acción. Tiene 66 años es cierto, pero puede participar en propuestas mejores a las que está realizando y que solo le sirven para deslucir su imagen bien ganada. En esta oportunidad, interpreta a Thomas Malone, un hombre peligroso que ha estado encarcelado por varios crímenes sin detallar. Su salida de la cárcel obedece a una propuesta. Debe ser la presa de unos cazadores adinerados que se entretienen matando criminales como deporte. El lugar, es una isla, que funciona como un coto de caza, llamada Apex, donde Malone deberá sobrevivir si quiere ser libre.

Lo que viene a continuación es una replica de exitosas películas pasadas, a las cuales no logra rendirle el más mínimo tributo. Malone esta solo en la isla y no tiene ningún arma en su poder. Cuenta con tres horas de ventaja, antes que los cazadores emprendan la búsqueda. La trama s encarga de resaltar el sigilo y las capacidades de la presa, Malone es un ex-policía imbatible y con amplias habilidades en combate. Pero en los papeles, solo pasea por el bosque, deteniéndose a fumar un habano, antes de que transcurre una hora de metraje para confrontar con sus perseguidores. Mientras tanto, el film exhibe argumentos suficientemente tontos para que los “expertos cazadores” confronten entre ellos. El resultado es un tedio absoluto que, inexplicablemente, no sigue los lineamientos de su premisa.

Apex es una isla tecnológica. Los cazadores solicitan recursos con solo mencionar el nombre de un programador. Con lo que, la tecnología que inocentemente tratan de mostrar se desvanece en el tonto enfrentamiento entre cazadores. ¿Bruce Willis? Tiene una buena presentación en el comienzo, donde la trama parece hacer referencia a sus exitosas películas pasadas. Un holograma de Apex resalta sus lesiones, menciona una columna vertebral aplastada al saltar en un edificio, posiblemente refiriéndose a Duro de Matar. La supervivencia en un accidente en un tren, en alusión a El Protegido, y un disparo por la espalda en un aeropuerto, señalando lo que podría ser la secuela de Duro de Matar. Por lo que esta introducción de su personaje es lo de mejor del film y de un interprete que fue grandioso en su tiempo.

En Apex, sus diálogos lucen forzados e incomodos, con una falta de compromiso evidente, como si supiera que lo que esta representando es una auténtica basura. Cuando el film entra en acción, su personaje pasa a un segundo plano, un desperdicio porque la trama podría haber sido un buen vehículo para que el ex-duro de matar ejecute su carisma.

Para finalizar, no se puede dejar de nombrar al padre de la nefasta criatura, Edward Drake. Es la tercera colaboración con Bruce Willis y parece que no va hacer la última. Algunas ya estrenadas, como Cosmic Sin y Breach, han demostrado el escaso talento detrás de cámaras del cineasta. A esta altura debiera saber que la ciencia ficción no es su campo.

PUNTOS POSITIVOS

  • Leer esta reseña te evitará una perdida de tiempo.
  • Su comienzo es esperanzador. Si bien dura un suspiro, entretiene con su premisa. Luego se derrumba en caída libre.

PUNTOS NEGATIVOS

  • Las actuaciones son al límite de la vergüenza.
  • Bruce Willis vuelve a estar desperdiciado. No obstante su participación luce desinteresada.
  • Los efectos visuales no son llamativas ni creíbles visualmente.
  • Imita la estética de Depredador y Operación Cacería. Su resultado es una decepción terriblemente mediocre.

RESUMEN

Apex es una película que deberías dejar pasar. No tiene ningún factor de entretenimiento y desaprovecha la imagen y el escaso tiempo en pantalla de Bruce Willis. El “ultimo boyscout” debería dejar de colaborar con su asiduo director, que no lo beneficia.

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HABITO (2021)

critica habito

Pretende faltarle el respeto a los hombres y mujeres de fe. Su contenido es tan inútil e infantil que no ofende.

Generar controversia sobre una orden religiosa y sus integrantes puede resultar interesante si la propuesta que se exhibe induce a aquella intención. Se logra, cuando se impone un manto de duda o supuestas blasfemias de ciertos puntos de su narrativa. Ahora, cuando se quiere polemizar sin sentido, utilizando disfraces de monjas y la guía de Jesús para justificar comportamientos obscenos, la controversia se transforma en inutilidad. Es lo que ocurre con Hábito, un film que pretende faltarle el respeto a los hombres y mujeres de fe pero que no le alcanza ni para empezar. Su contenido es tan inútil e infantil que no ofende.

La historia se abre con Mads (Bella Thorne), una mujer adicta a las drogas, a la fiesta y al alcohol que huye de Texas hacia la ciudad de Los Ángeles. Los flashbacks de los créditos iniciales (rápidos y desprolijos) informan de su devoción por Jesús. Lo que la motivó a trasladarse de ciudad, aborde de un auto antiguo, no queda demasiado claro. Así y todo, consigue un trabajo, junto a sus dos compañeras de aventuras, como vendedora de drogas en un club nocturno. El problema se presenta cuando les roban el dinero de las ventas, lo que las ponen en problemas con el jefe criminal de la ciudad. Las chicas están sin dinero y a punto de ser desalojadas. Cuando descubren que su proveedor de drogas fue asesinado, se les ocurre la idea de disfrazarse de monjas para escapar.

Para empezar la película no tiene nada interesante para ofrecer, a pesar de tener variantes para hacerlo. En su lugar, se preocupa por vestir de lencería a sus protagonistas de turno hasta llegar al disfraz de monja. Cuando lo hacen (con una ocurrencia, que es de lo más tonta posible) se intenta yuxtaponer la religión con comportamientos festivos y sexuales con el afán de polemizar o generar un efecto “chocante” en la comunidad religiosa. Su resultado, lejos está de ser insolente y blasfemo porque su premisa carece de elementos necesarios para fundamentar cualquier tipo de reacción.

Ciertamente, no hay ningún intento de tomarse en serio los adornos religiosos, que van desde los disfraces sexys de monjas hasta la la invocación de Jesús, a quien con frecuencia se invoca, en una expresión aparente de humor sarcástico en lugar de una creencia real.  Tampoco, la escena del encuentro sexual con un sacerdote. Es tan vacía y deslucida , que ni siquiera tiene un costado sexy.

Dejando de lado el fallido intento de polemizar, el film no cuenta con el impulso suficiente para generar interés y empatía con los personajes. Llamativamente, sus 76 minutos de metraje la hacen demasiado aburrida al contener voces en off incoherentes y flashbacks que aportan poco y nada. Se evidencia un intento de transgredir los colores de la imagen, opacando su luminosidad, que refleja el camino de “luz” de las protagonistas, pero luce demasiado sucia para ser deslucida.

Lo mismo sucede con sus personajes secundarios, los jefes criminales pretenden ser agresivos y cómicos pero no lo son. Parecen simples caricaturas de dibujos animados, cuando entran en acción e intentan poner algo de tensión al relato, fracasan miserablemente.

Hábito, cuenta con muchos elementos hedonistas pero no sabe como implementarlos. Su dirección incompetente y un elenco no calificado hacen que la película luzca plana y aburrida. La búsqueda del sacrilegio no tiene efecto aquí, por la sencilla razón de que no lo causa. En su lugar, la inutilidad y el sin sentido se vuelven como un bumerán y no se encuentra una razón para justificar tamaño descalabro.

PUNTOS POSITIVOS

  • Su metraje es corto.

PUNTOS NEGATIVOS

  • El elenco. Bella Thorne esta excesivamente sobreactuada.
  • El guion y su dirección son lamentablemente incompetentes.
  • Flashbacks sin sentido.
  • Voces en OFF incoherentes.
  • Personajes secundarios sin interés.
  • Es ante todo, aburrida.

RESUMEN

Hábito (Habit) es un film que comete un pecado mortal, faltarle el respeto al “tiempo sagrado” del observador. No hay absolutamente nada interesante en esta propuesta dolorosamente aburrida. Como resultado, su visionado configura una pérdida total de tiempo.

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